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No sé si habrá sido por Yellow Submarine o por el Tractor amarillo, pero lo cierto es que habia una época en que toda la música portátil era amarilla: el Walkman de Sony que más de veía era amarillo con gris y los que preferían algo más “sport” recurrían a la pequeña radio GE que venía con una correa para llevarla en el brazo y todo. La correa te hacía un torniquete que ponía el brazo en riesgo de mutilación, pero esa es otra historia.
Parecía que se partía el mundo en dos de la novedad cuando el walkman de casete se reemplazó por el discman y la gente iba por ahí con un aparato casi tan grande como un tocadiscos colgado del cinturón o apoyado en la mano en forma horizontal para que no salte cada 30 segundos (así saltaba
solo cada 2 minutos). El discman era grandote, para que lea los CD´s había que frotarlo como la lámpara de un genio además de rezarle en 40 idiomas y la pila le duraba 4 temas: todavía no entiendo a quien se le ocurrió la brillante idea.
Con los reproductores de mp3, todo cambió. Los discman trataron de hacerle fuerza incorporando la posbilidad de leer cd’s con archivos comprimidos en este formato, pero duró poco. Los players evolucionaron de los primitivos 128 mb con una pila que se agotaba a la mitad del segundo tema a bichos de 160 gb, batería para una semana y pantalla touch que tenemos hoy en día.
Pero los que no evolucionaro tanto son sus usuarios, por eso todavía se pueden ver todo tipo de aparatos.

Pero que canchero
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