Si no encontraste lo que estabas buscando, probá buscándolo acá abajo:
Los dispositivos inalámbricos, como el iPhone de Apple, están transformando la manera en que muchas personas se conectan a Internet, haciendo posible buscar instrucciones para llegar a un domicilio, encontrar la cafetería más cercana y actualizar la información de Facebook. Pero amigos, estas redes son finitas y por eso, cada tanto, explotan.
Aunque te vendan que el 3G es ilimitado y varias sarazas demás, esto no es así. Y esto es un problema que aparece en los Estados Unidos con más frecuencia: allí el consumo es amplio y los canales, bueno, no tanto.
Las empresas de telefonía celular temen el peligro de quedarse sin espacio inalámbrico, lo que causaría congestionamientos en las redes, frustraría a los usuarios y frenaría la innovación. Así, las empresas inalámbricas quieren que el gobierno les conceda una mayor tajada de las frecuencias, incluso si otros usuarios tienen que renunciar a sus derechos sobre las que poseen.

“El espectro inalámbrico es el equivalente a nuestras autopistas”, explicó Christopher Guttman McCabe, vicepresidente de asuntos de regulación para CTIA-The Wireless Association, una agrupación de compañías de este sector industrial. “Así es como movilizamos nuestro tráfico y el volumen de ese tráfico aumenta tan drásticamente que necesitamos más carriles y más autopistas”.
Continuar leyendo el resto de la nota >>



