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La semana pasada les contamos cuáles son las mejores maneras para compartir un único almacenamiento entre diferentes equipos de la casa creando un servidor casero. Algunas de las opciones para tener un “disco rígido para todos“, permitían independizar el almacenamiento de una computadora en particular, de manera que ésta no tenga que estar prendida para que todos puedan acceder a la información.

Los que descargan música y películas o trabajan habitualmente con servidores FTP, sabrán que a pesar de que el almacenamiento está siempre disponible, todavía es necesario dejar una computadora prendida toda la noche para que no se interrumpan las actividades de este tipo. Que bueno sería poder dejar todas las computadoras apagadas y que las descargan sigan su curso, ¿no?

Esto ya es posible gracias a novedosos routers que pueden, además de compartir internet, funcionar también como cliente FTP o BitTorrent. Estos dispositivos buscan evitar que la computadora quede prendida solo para esperar que termine de bajar algún archivo muy esperado, alargando de esta manera la vida útil de los equipos y ahorrando energía en el hogar.

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El concepto de la nube cada vez toma más fuerza, sobre todo por el empuje que le dan las empresas que crean funciones de este tipo. Originalmente un concepto bastante nerd, ahora se asocia a “la nube” con todo lo que está a disposición en cualquier momento, en cualquier lugar, sin importar en qué computadora estoy. Los servicios en la nube (principalmente aplicaciones o almacenamiento) son como los derechos humanos de las computadoras: no discriminan por hardware, software, ubicaciones geográficas ni sistemas operativos.

Más allá de las aplicaciones que se usan desde internet en vez de ser instaladas, cuando uno utiliza más de una computadora resulta muy conveniente no tener almacenada toda la colección de fotos, películas, música, planillas o documentos, en un único lugar o en un solo equipo. ¿Cuántos de Uds. tiene una computadora de escritorio y una notebook y tiene que hacer malabares cada vez que desde una quiere usar un archivo que dejó en la otra? No importa cuánto nos auto-regulemos para mantener en orden los archivos en uno y otro lado, siempre alguna excepción hará pedazos la regla.

La solución a esto puede ser crear una “nube” propia en la comodidad de tu casa, con la posibilidad de acceder a todos tus archivos desde cualquier computadora conectada a la red hogareña.
Suena ventajoso y lo es. También suena complicado, pero no es tan así.

Adaptador NAS de Addonics
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El mejor programa para un domingo lluvioso probablemente incluya la televisión. Eso sí, hay que rezar para que haya una buena película o que justo agarremos un partidazo de alguna liga europea. Sino, no nos queda más remedio que recurrir a una película, las fotos de las últimas vacaciones o un capítulo de alguna serie que hayamos guardado para una emergia similar.

Para esta última opción, aunque el viejo esquema VCR + Televisión sigue vigente, hoy en día podemos reemplazar la videocasetera por métodos un poco más novedosos. A continuación, las mejores opciones:

Para empezar, el DVD Player. Desde $200 se puede adqurir un reproductor de DVD genérico que sirve para ver películas originales o de las otras. Modelos más sofisticados (que reproducen DIVX o tienen entrada USB para no tener que desperdiciar un disco) arrancan en $300. Si la tele es de tubo (CRT) alcanza con que el DVD tenga salida RCA (los 3 colores: rojo, amarillo y blanco) o en el mejor de los casos S-VIDEO si la tele se lo banca. Para conectar a un LCD conviene que el reproductor cuente con salida HDMI que garantiza mejor calidad y aprovecha a full las cualidades de la tele. Hay teles de tubo con HDMI (Phillips por ejemplo), pero son dificilísimos de conseguir.

Aunque tengan una forma parecida a los reproductores de DVD, los reproductores de Blu-Ray juegan en otra categoría. No por nada arrancan en $1.800. Los que tengan una tele de tubo se pueden olvidar de esta posibilidad porque no tienen salida RCA ni S-VIDEO, pero los que tengan donde enchufar el cablecito HDMI y se puedan dar el lujo disfrutarán de una calidad obviamente superior. El problema es que la oferta de películas todavía es muy limitada en cuanto a títulos y puntos de venta.

Usarlas solo para esto puede ser un poco caro, pero las consolas también sirven como reproductor: la WII, la XBOX y la PS2, para DVD. La PS3, es también un reproductor de Blue-Ray.

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TV en Casa: 1ra Parte

Aunque suene raro, “la tele” no es la única manera de ver “la tele“. Los televisores funcionan como sintonizadores (reciben la señal) y proyectores (la muestran). Si uno quisiera, podría reemplazar un televisor con un conjunto de sintonizador por un lado y pantalla por el otro: la ventaja de estos suelen ser el precio, la unificación de funciones en un solo equipo que ya tenga proyección y su movilidad.
Los sintonizadores pueden ser externos o internos. Dentro del primer grupo los hay standalone (no requieren de una PC para funcionar) y allí encontramos un sintonizador externo para enchufar directamente a una monitor de PC que rondan los $200. Con este pequeño aparatito del tamaño de un disco rígido portátil, cualquier monitor (LCD o no) se convierte en un televisor. Si pensamos que un monitor de 16″ cuesta más o menos $600, por $800 tenemos un televisor de 16″ que para una habitación suele ser un tamaño ideal. Para confirmar que esto ya es una tendencia que pisa fuerte, se puede comprar directamente un combo sintonizadora + LCD: Un LG de 20″ con la Kworld 1680 cuesta $1100 y con un Samsung de 23″, $1700 ($700 menos que el televisor de 22″ de la misma marca).

Las desventajas de este sistema (porque alguna desventaja tenía que tener) es que no tiene entrada HDMI que es cada vez más corriente en reproductores de DVD, consolas de juegos y hasta proveedores de televisión y que en vez de tener un solo aparato al que le entran los cables y nos olvidamos del asunto, tenemos por lo menos 2 aparatos conectados entre sí, cada cual con sus mañas y sus cables dispuestos a enredarse cuando aparezca la oportunidad. Si sumamos los parlantes (porque la mayoría de los monitores LCD no los incluyen y los que sí lo hacen suelen ser bastante malos), tenemos más cables y más aparatos involucrados. Un juego de parlantes para completar el kit arranca en $50.

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A pesar de la oferta de videos online y canales con noticias, deportes, series o películas que sólo requieren de una computadora con conexión a internet para disfrutar un poco de entretenimiento audiovisual, la televisión sigue siendo la estrella principal de este show. El “fútbol para todos” nos evitó tener que recurrir a Rojadirecta.com y estar al borde del infarto si la conexión se interrumpe justo cuando hay un penal a favor; el estreno mundial casi en simultáneo de series como Lost hicieron que más de uno piense en sucumbir ante la comodidad del cable.

Si nos decidimos entonces por no abandonar la televisión tradicional, todavía nos queda un larguísimo camino por recorrer en materia de formatos, precios, tamaños y detalles tecnológicos que deberán ser resueltos antes de sentarse, control remoto en mano, con los pies arriba del sillón.

La televisión de siempre.
Hace tiempo que las antenas para sintonizar los canales de aire ya no se ven para hacerle lugar a la magia del cable. Desde que los televisores incluyen sintonizador CATV para 180 canales, alcanza con tener un televisor y bancarse un agujero en la pared del tamaño de un cable coaxil para disfrutar partidos en vivo, señales internacionales con novelas o noticieros y dibujos animados las 24 horas.

Para este tipo de sistema, todavía se discute si vale la pena que el televisor que recibe esa señal sea un LCD. Los viejos y queridos televisores de tubo (CRT) todavía están a la venta por precios que van desde $800 para los de 21″ hasta $2000 para los de 29″ (1 pulgada son 2.54 cm). El problema de estos aparatos es que son tan anchos como profundos y salvo para la televisión por cable, su calidad es inferior al resto de las tecnologías disponibles.

Además del televisor, habrá que pensar también en contratar un sistema de televisión pago. Los servicios por cable arrancan en los $96 por mes (Cablevisión, Telecentro, Multicanal, etc.) y por la señal satelital de DirectTv habrá que desembolsar al menos $130.

La buena noticia es que suele haber promociones para quienes paguen por débito automático o para clientes nuevos; la mala es que en todos los casos habrá que sumar por única vez el precio de instalación que va de los $80 a los $200, aunque hay algunas promociones que incluyen este costo.


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