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Luego de decidir que lo mejor para Ud. es una notebook (nada de netbook, nada de nettop, nada de esas locuras postmodernas), todavía quedan infinitas variables que deben ser resueltas.
Memoria: si Ud. quiere al menos navegar en internet, un poquito de herramientas de oficina, escuchar música mientras tanto y de vez en cuando ver alguna peliculita, deberá pensar en 2 gb de RAM. Sí, lo que hace 10 años era el tamaño de un disco rígido hoy es lo mínimo que necesita un Windows 7 para andar más o menos decentemente. ¿Qué? ¿Edición de audio o de video? ¿Juegos de última generación? ¿Retoque fotográfico?. Salvo que consiga una notebook con 8 GB de RAM, vaya pensando en una PC.
Febrero pasó a ser mucho más que el mes que contiene al día de los enamorados: es directamente el MES DE LOS ENAMORADOS.
Desde el 31 de enero empiezan a llenarse las calles de publicidades de cualquier tipo de empresa haciendo alusión a la fecha y por mail llegan promociones de restaurantes, hoteles alojamiento y hasta seguros de vida que buscan la manera de más o menos relacionar su producto con el famoso 14 de Febrero (aplauso especial para Paso de Los Toros).
Estos anuncios están casi todos dirigidos al público masculino con el objetivo de que haga algo bonito para congraciarse con su partenaire del sexo femenino.
Más allá de la encendida defensa de las parejas homosexuales que se podrían sentir ofendidas con este tipo de estereotipos, me pregunto por qué San Valentín no se preocupa por la demostración recíproca del amor de la mujer al hombre. ¿No es acaso una injustica? ¿Un hombre no requiere ciertos mimos para sentirse más enamorado de la mujer?
La escena se repite una y otra vez en cuanto medio de transporte público recorra la ciudad. No hay colectivo, subte, tren ni taxi que quede excento ni pasajero que no lo haga. Es inmediato: es solo cuestión de poner un pie arriba del vehículo para sacar del bolsillo el celular.
Claro que no todos lo hacen con el mismo objetivo. Hay quienes esperan a llegar al taxi para hacer llamados como si fuera su oficina, hay quienes aprovechan la estabilidad del subte para jugar a esos juegos que requieren de las 2 manos para manejarlos y están los que viajan de Barracas al Tigre en colectivo mandando SMS durante todo el trayecto sin miedo a que se les agote el crédito, la batería o el cerebro.
Ud. tal vez esté asustado, estimado lector, de que sus hábitos y costumbres lo hagan quedar como un bicho raro en esta sociedad tan comunicativa, tan abierta al diálogo y tan respetuosa de las buenas costumbres y los modales. O tal vez le surja la razonable duda de qué estarán pensando los otros de Ud. cuando lo ven, celular en mano, desarrollando alguna tarea durante el mencionado viaje en transporte público. Para que no sufra más, le facilitamos la siguiente guía práctica.
Desde aquella computadora de Apple que incluía en el monitor todo su gabinete y venía en colores divertidos y energizantes, que fue lanzada al mercado como iMac (casi se llama Mac Man), a estos muchachos se les dio por llamar a todo lo que hacen con una “i” adelante.
Que iPod, que iTunes, que iPod, que iMac, que iPhoto, que iWorks, que iPhone. Que (h)iNcha pelotas. ¿Hace falta? Los de Google sin ser ningunos genios le ponen una “g” adelante a todo, pero al menos uno sabe de dónde viene la “g”. Ahora, ¿una “i”? ¿Será de “inteligente?“, ¿de “intentendible?“, ¿de “inexplicable?“, ¿de “I” (“yo”, en inglés)?
En este caso, la pifiaron todos los que se adelantaron: los más aventureros apuntaban a que el nombre iba a ser iSlate.
Slate viene a ser “pizzarra” en inglés. Yo no sé si era realmente un nombre tentativo y alguien volvió a persuadir al tirano de la polera negra de que el nombre era una cagada, pero lo bien que hicieron en evitarlo. Aunque una “d” delante de iSlate hubiera descripto muy bien el intento de Apple (dislate).
El nombre finalmente fue iPad (a esta altura todos los sabemos), pero lo que no saben Uds. es por qué se llama iPad, el/la iPad…
Algún desprevenido que vuelva de veranear en la costa este fin de semana y escuche hablar del “iPad” pensará que no es ni más ni menos que una movida de prensa para vender más iPod en Argentina y contrataron a Mariano Closs para hacer la publicidad. El mismo que pronuncia Niembra en vez de Niembro, bien podría ponerle la voz a un comercial y decir “¡Pero qué lindo iPad!” refiriéndose a su bonito reproductor multimedia portátil.
Pero no.







