Cualquiera que tenga una madre de entre 40 y 60 años conoce el proceso: primero le pica el bichito en una reunión social porque escucha que todos hablan de algunas fotos que vieron, luego se junta con sus amigas y una comenta que ya lo tiene y que está buenÃsimo y el paso posterior es prender el martillo neumático sobre nuestra cabeza hasta lograr que la ayudemos.

Ante el hecho consumado ya queda poco por hacer: No vamos a denunciar la cuenta ante el jurado de Facebook, no vamos a hackearle el usuario (aunque sepamos que la password es su cumpleaños o las primeras 2 letras del nombre de sus hijos) ni tirarle los perros desde un usuario ficticio para que se sienta incómoda y se vaya. Esto último es bastante poco recomendable ante la posibilidad de que pique y se arme un quilombo monumental.
Para todos aquellos que sufran este terrible flagelo, les quiero transmitir tranquilidad y un mensaje esperanzador: tiene algunas (pocas) ventajas que tu vieja tenga Facebook. Principalmente porque para una madre su cuenta en Facebook es una religión
- Todos los dÃas antes de las 9 de la mañana entrará, saludará a todos los que cumplan años ese dÃa (ya sea que les avise el sistema o se acuerden ellas). Si nosotros entramos a la tarde seguramente veamos un mensaje de ella y nos acordemos de saludar a alguien.
- Si algún familiar tuvo un hijo, se recibió de alguna carrera universitaria, falleció su canario o le robaron el auto, ella tiene un mensaje más o menos estándar para la ocasión. Nunca podrá dejar pasar la ocasión para comunicarse y en el caso de que se olvide empezará su publicación en el muro con “Te pido mil disculpas pero justo el jueves…”
- Como quien recita de memoria los rezos de su iglesia, nuestra madre se aprenderá de memoria la interacción de todos sus contactos entre sÃ, con ella, con otros conocidos pero que no tiene como amigos y las publicaciones de estados que hayan ido cambiando. Cuando nos vea nos recordará quién no nos saludó por nuestro cumpleaños, quiénes se pelearon “fuerte” por una pelÃcula que para ella no vale nada y cómo se puso de contenta cuando su cuñada comentó algo y nadie le dió ni pelota. “Ni un ME GUSTA le pusieron”, comentará sonriente.
- Las imágenes de esta religión no son estampitas sino las fotos de todos nuestros amigos que ella agregó. Recordará de memoria cada pose, cada cara, cada paisaje y cada álbum asà cuando se lo cruce lo pueda felicitar por el viaje que pegó a Europa, recriminarle que la nueva noviecita le parece más antipática que la anterior y observarle que está un poquito más gordo porque lo vió en unas fotos de playa y tenÃa algún rollito que antes no estaba.
Piénsenlo bien cuando quieran evitar que su madre tenga Facebook, tal vez hasta les venga bárbaro para sus propias relaciones sociales. Solo recuerden que peor que nuestras propias madres, pueden ser las madres de nuestros amigos.
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Es todo un tema.
A partir de que mi mamá entró a facebook, me autocensuro un 90% más.
Llegué a retarla por saturamiento de comentarios (no habÃa post mio en el cual no dijera algo).
Pero es feliz chusmeando lo que hago, y mientras no vuelva a ponerme en verguenza haciendo comentarios desubicados, yo la dejo.