Desde hace unos días estamos probando el Wake Up Light de Phillips. Se trata de un aparato nuevo, distinto a muchas otras que existen en el mercado (que en materia de despertadores es cada vez más nulo desde que el celular lo cooptó). Pesto este tiene algo de distinto: media hora antes de que suene el despertador te va despertando con una luz artificial que simula ser el amanecer. Se va prendiendo de a poco hasta llegar a la intensidad de la luz elegida en la previa.
Pero esto no es todo: también, además de la radio, se puede ir poniendo pajaritos o ruidos zen que simulan estar dentro de un paraíso. Lo malo de esto es cuando escuchamos un bocinazo de un camión abajo que interrumpe cualquier mecanismo de levantada digno del yoga. Pero ese es otro tema. La empresa hizo varios estudios en personas que le demostraron que ir despertándonos con luz artificial que simula la real vale la pena.
Por ejemplo: comprobaron que el uso de Philips Wake-up Light reduce considerablemente la somnolencia durante los primeros 30 minutos posteriores al despertar y además mejora el estado de ánimo, los niveles de energía y de actividad durante la primer hora y media “beneficiando el desarrollo de la persona a lo largo del día”.
Nosotros ya vamos dos días de buen humor. Pero habrá que ver cuando la luz, progresiva, nos haga recordar que hay que empezar el día una vez más. ¿Precio? 499 pesos. ¿Quedarse dormido? No tiene precio.
Me encanto el despertador hasta que lei el precio… Ahi empece a odiarlo.