El concepto de la nube cada vez toma más fuerza, sobre todo por el empuje que le dan las empresas que crean funciones de este tipo. Originalmente un concepto bastante nerd, ahora se asocia a “la nube” con todo lo que está a disposición en cualquier momento, en cualquier lugar, sin importar en qué computadora estoy. Los servicios en la nube (principalmente aplicaciones o almacenamiento) son como los derechos humanos de las computadoras: no discriminan por hardware, software, ubicaciones geográficas ni sistemas operativos.
Más allá de las aplicaciones que se usan desde internet en vez de ser instaladas, cuando uno utiliza más de una computadora resulta muy conveniente no tener almacenada toda la colección de fotos, pelÃculas, música, planillas o documentos, en un único lugar o en un solo equipo. ¿Cuántos de Uds. tiene una computadora de escritorio y una notebook y tiene que hacer malabares cada vez que desde una quiere usar un archivo que dejó en la otra? No importa cuánto nos auto-regulemos para mantener en orden los archivos en uno y otro lado, siempre alguna excepción hará pedazos la regla.
La solución a esto puede ser crear una “nube” propia en la comodidad de tu casa, con la posibilidad de acceder a todos tus archivos desde cualquier computadora conectada a la red hogareña.
Suena ventajoso y lo es. También suena complicado, pero no es tan asÃ.

La alternativa más sencilla es poner un equipo fijo con un disco rÃgido que se comparta en la red. Hoy en dÃa los sistemas operativos son compatibles (casi) universalmente asà que no importa si ese equipo del que hablamos usa Linux, Windows o Mac. Si tiene un disco rÃgido generoso alcanza con ponerlo como compartido para que cualquier otro equipo que se conecte con este “servidor” casero, acceda por ejemplo a toda la música ahà almacenada y pueda guardar las nuevas adquisiciones directamente en el disco común a todos los usuarios. Este sistema para nada novedoso (aunque tiene una ventaja económica porque el equipo usado de servidor es un equipo que por lo general también se puede usar mientras el disco se comparte), tiene algunas desventajas técnicas y operativas: hace falta que esa computadora esté prendida, que no esté haciendo tareas de gran consumo, y es una máquina que si no está bien mantenida aleja la info de todos los demás consumidores. Un simple reset por parte del usuario que está trabajando en ese equipo deja en el aire a todos los que estaban usando recursos compartidos.
Se puede recurrir entonces, a la que se conoce como NAS (por las siglas en inglés de almacenamiento agregado a la red). Esta tecnologÃa permite conectar un dispositivo de almacenamiento (pen drive, disco rÃgido) directamente a la red, sin necesidad de una computadora.
Aquà se puede optar por 2 variantes: discos rÃgidos con conexión de red (UTP) o routers con conexión para discos USB. En el primer grupo podemos destacar un disco como el Western Digital My Book World Edition. Este disco, que viene en capacidades de 1TB ó 2TB (desde u$s 250), en vez de conectarse vÃa USB a una computadora como su hermano menor (el famoso WD Passport), se enchufa a la boca de red de cualquier router. Si este router es inalámbrico, las computadores conectadas a la red WiFi pueden acceder a la data de forma inalámbrica y si el router está conectado a Internet, se puede acceder desde cualquier lugar del mundo a la información ahà almacenada. Tanto WD como Iomega tienen soluciones escalables para quienes quieran aún más capacidad a disposición, como el StorCenter ix4-200d. Esta pequeña bestia se banca hasta 8TB porque se compone de 4 discos SATA de hasta 2TB cada uno (para llegar a 8TB, hay que desembolsar u$s 3.000). Además de conectarse directo a la red, también puede ir por USB, lo cual también lo hace apto para conectarlo directamente a un equipo y usarlo como disco externo y compartirlo.
En la lÃnea de routers que aceptan unidades de almacenamiento, podemos destacar el modelo Vigor 2920n de la firma Draytek (u$s 300 aproximadamente), que además de las funciones habituales que todos esperamos y conocemos en un router inalámbrico, tiene un enchufe USB para conectar un disco externo o un pendrive y usarlo como almacenamiento en la red. Esto es ideal cuando ya tenemos un disco rÃgido USB o un pendrive de gran capacidad y queremos hacer el upgrade para usarlo en la red independizándolo de una computadora en particular.
Si ya tenemos el disco USB y un router “normal” que usamos para compartir internet, podemos usar un adaptador NAS (como el Linksys NSLU2 o el Addonics NASU2) que permita enchufar a una boca de red, un disco USB. Esta alternativa es la más económica (estos adaptadores cuestan alrededor de u$s 60) pero no se consiguen fácilmente.
Muy bien su entrada, yo no comprendÃa muy bien cómo es el asunto con la nube hasta que leà esta entrada. Me interesó mucho el tema del adapatador NAS. Yo ya tengo un disco duro normal Western Digital y un router trabajando, que ganas de comprar desde ya el NAS para crear mi propia nube!