No siempre el mundo está plagado de pelotas gigantes, masajes constantes, horarios flexibles y comedores felices. Esta vez, este mes, las cosas no le resultaron del todo simpáticas al megabuscador que fue atacado por todos lados. Ni siquiera estamos hablando de los hackers chinos, ese tema ya pasó de moda. Se trata de ataques judiciales, por controlar poco su contenido y hasta por controlarlo demasiado. Una empresa tan grande, que desarolló tantos productos y que ahora se encuentra con que, debido a su magnitud, hasta deja espacio para ser atacado por todos lados.

La semana pasada un tribunal italiano condenó al gigante por un video en el que fascistas adolescentes atacaban a un chico con autismo. Ese video, exitoso del click, se mantuvo durante dos meses en el portal hasta que la mismísima Justicia italiana notificó al gigante de que lo retirara. El video se fue pero no los problemas. La semana pasada, tres ejecutivos de Google recibieron la condena: David Carl Drummon, ex presidente del Consejo de Administración de Google Italia y actual vicepresidente senior; George de los Reyes, ex miembro del Consejo de Administración de Google Italia y actualmente jubilado; y Peter Fleitcher, responsable para las estrategias de privacidad en Europa de Google. Todos, por violación de la “intimidad”.

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El gigante apelará. Está enojado. Es un fallo que, a su entender, abre la puerta a que cualquier empleado de una compañía basada en internet pueda ser responsabilizado del contenido que los usuarios publican en su sistema. ¿Qué pasaría con YouTube, Blogger, Facebook?

Es evidente que la expansión inminente de Google (energía, compras frenéticas de empresas, celulares, etc) no le gusta a nadie. Y que la sensación que viene es que Google ya no es solamente un megabuscador. Sino que es poseedora de un magnetismo comercial basado en su más del 85 por ciento de las búsquedas mundiales.

Por eso, no es de extrañar que uno de los que acusó a Google esta semana frente a la Unión Europea fuera por “monopolio” fuera… sí, adivinó: ¡Microsoft! La misma que fuera condenada por las mismas prácticas y mismo tribunal y que hoy está obligada a vender su Windows 7 en Europa con la opción de elegir un navegador alternativo a Explorer, y que en algún momento fue acusada de monopolio por su Windows Media Player. A través de Ciao!, una empresa que adquirió en 2008, juzgan que al no saberse a ciencia cierta cómo Google ordena los resultados y cómo establece precios para los anuncios patrocinados (secreto mejor guardado por G), están “socavando la libre competencia, de prácticas anticompetitivas”. La UE por ahora investiga sin llevar ninguna causa.

Y por último, a Google tampoco le fue bien “socializando” Gmail. Buzz le trajo más de un dolor de cabeza: claro, aparecían seguidores aún antes de elegirlos y a muchos eso no les gustó. Y menos que menos a Harriet Jacobs, a quien le apareció su ex por esas cosas de los algoritmos del megabuscador que distinguen a quién nos gustaría tener de amigos, en base (entre otras cosas) a la cantidad de mails que nos enviamos con esa persona. Error. G puso el pie en el freno y dejó de agregar seguidores por default y/o random. Pero afectó lo que no se debe afectar nunca en una Red Social: la confianza.

Se fue febrero. Un mes que seguramente Google tendrá que revisar: así volverán las épocas de pelotas gigantes, masajes constantes, horarios flexibles y comedores felices.

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1 Comentario
  1. El GaBy Lunes 8 de marzo de 2010

    Quien mucho abarca, poco aprieta……